La Nota

Un nuevo medio para tus ideas

Actualidad

Martes y viernes 13, ¿yeta?

Ambos días generan todo tipo de supersticiones en el mundo, ¿por qué? Desde La Nota conversamos con un gran conocedor del calendario maya, Diego Lecco, quien sostiene que “el 13 es un número sagrado y revelador que atenta contra las lógicas y las necesidades del sistema económico actual”.

El 2018 llegó cargado de martes y viernes 13 y hoy no es la excepción. Un día como hoy, en el mundo anglosajón (Inglaterra, Canadá, EE.UU) y otras regiones del mundo, muchas personas deciden no emprender un viaje y, debido a que la mayor parte de los y las viajeras no quieren ocupar la fila 13 de los aviones, algunas aerolíneas decidieron eliminarlas de sus naves, como Iberia, KLM, Vueling, Air France, Lufthansa, British Airlines y American Airlines. También, distintos aeropuertos no disponen de la puerta 13, mientras que muchos hoteles pasan del piso 12 al 14 a lo largo y ancho del globo.

Los viernes 13 se registran desde un 14% hasta un 44% de descuentos en los precios de cientas de aerolíneas, a pesar de que los días de la semana que más vuelos se venden son, precisamente, los viernes. Según datos aportados por buscadores de viajes on line, como Kayak o Kiwi -que consideran las dinámicas de sus usuarios y usuarias-, los y las españolas reservan un 10% menos de vuelos siempre en esta fecha, mientras que en Corea del Sur la cifra llega al 13,5% y en Suecia se triplican: ¡las ventas caen hasta el 29,2%!

Martes y viernes 13 generan pánico -literalmente-, un miedo llamado “triscaidecafobia”. El Centro de Gestión del Estrés y el Instituto de Fobias de Asheville, Estados Unidos, informaron que en ese país la padecen más de 20 millones de personas(!) Ambas fechas, entonces,  generan temor y una tendencia que conduce a la desaparición del número 13.

La convivencia del 1 con el 3 parecería maldita, ahora, ¿por qué se lo considera como signo de mala suerte? ¿Desde cuándo?

Está claro que existe un temor ante la posibilidad de padecer mala suerte en el inconsciente colectivo de las sociedades de distintas regiones por un día o por el otro, pero ¿qué se esconde detrás de esta extendidísima superstición?

Primero sería importante despejar que la idea de mala suerte provendría, esencialmente, del número 13 y no tanto del día, puesto que en Argentina, España y la mayor parte de los países latinoamericanos, coincide con los martes y en otras regiones, con los viernes.

La yeta(?)

Entre las razones que circulan en diversos portales on line, desde el cristianismo señalan de mala suerte a este número argumentando que en La última cena de Jesucristo, Judas, el traidor, fue el treceavo y último en integrarse aa l mesa. Por otro lado, tanto la Cabalá judía y las leyendas nórdicas de Europa, indican la existencia de 13 espíritus malignos en el mundo y el capítulo 13 del Apocalipsis menciona a una bestia de siete cabezas. Finalmente, en el Tarot, la muerte y la desgracia están asociadas a la carta número 13.

Hasta el momento los argumentos mencionados anteriormente se enmarcan en el ámbito de algunas religiones y sin denotar extremada solidez. Incluso, en el último caso citado, para algunas culturas la muerte es considerada como una anécdota positiva y no la asocian a la desgracia, sino a un cambio de estado y energía propia de la naturaleza.

“Asado en Mendiolaza”, Córdoba 2001.

Otra superstición fuerte: el calendario gregoriano

De momento, sin argumentos sólidos que justifiquen “el lado oscuro del 13”, de todas las suposiciones y criterios sin examinar en los que basamos nuestra vida cotidiana -como seres sociales y culturales que habitamos el planeta Tierra-, ninguno ha sido tan poco considerado -y menos cuestionado-, hasta ahora, como el calendario gregoriano.

Diego Lecco nació en C.A.B.A. el 1 de noviembre de 1971. Se recibió como Ingeniero Agrónomo en la U.B.A. y desde hace casi 15 años vive en Cafayate, Salta, junto a sus dos hijas y la madre ellas, la artista visual Karla Buzó. Abrumado por los tiempos de la capital de la República Argentina, el consumo y la vertiginosa carrera a la que nos impulsa el sistema económico hegemónico -que pretende fomentar nuestros deseos de riqueza y acumulación de capitales materiales y símbolos-, Lecco y su compañera huyeron en busca de una vida menos tóxica para construir una familia y un hogar. En este sentido, una de las consideraciones contempladas -e incluso adoptada-, estaba regulada y regida por el temido 13. El miedo es, en gran medida, desconocimiento dicen por ahí.

Un número sagrado

“El calendario maya tiene 13 meses, es decir, 13 lunas. La frecuencia que utiliza este calendario es de 13:20 (365 días divididos en 13 meses y “horas” divididas en 20 minutos) y equivale a una frecuencia que se aprecia en la naturaleza. Por ejemplo, la gestación de las personas durante el embarazo, responde a la frecuencia del bioritmo de nuestro planeta que está regido por el de los ciclos de la luna. Esta frecuencia influenciaba la medida del tiempo de la cultura maya antes de la conquista española”, explicó Lecco, quien estudió cuidadosamente ese calendario. “13 son los tonos galácticos o poderes de creación, que codifican las 13 lunas o lunaciones anuales. El 20, en cambio, refiere a las 20 frecuencias solares codificadas como los 20 íconos o sellos del sol”, explicó.

Amanda, Buenos Aires, 2005

El tiempo: frecuencias negociables

“La creación de las máquinas y la posterior Revolución Industrial fortalecieron y justificaron que la frecuencia de tiempo sea la impuesta por el calendario gregoriano, porque se trata de la misma frecuencia con que operan las máquinas, motores y relojes mecánicos: 12:60 (365 días divididos en horas de 60 minutos). A partir de esa idea se podría hacer la asociación de que el tiempo es dinero. La sincronía maya, en cambio, es una noble medida del tiempo y no sostiene una noción de duración, aceleración o de progreso lineal como la frecuencia del capitalismo a través de las máquinas”, dijo Lecco agregando que “el calendario gregoriano fue una forma de de-sincronizar al ser humano de sus ciclos vitales para convertirnos en los esclavos y esclavas del sistema que somos ahora: vivimos pendientes del reloj, laburando 10 horas por día para llegar a fin de mes y así fomentar que un mínimo sector social se enriquezca con el trabajo de la mayoría. El estándar de tiempo actual inhibe la sincronía de biorritmo de la naturaleza completa”.

Entonces, de acuerdo a lo propuesto por Diego Lecco y los y las conocedoras del calendario maya, los 365 días divididos en los 12 meses -impuesto por el calendario gregoriano-, mantienen una frecuencia que regula los tiempos de producción del mundo y no contempla la frecuencia del bioritmo de los seres vivos porque se trata del tipo de frecuencia de una máquina: el reloj.

Estigmatizar para ocultar

Son pocas las personas alrededor del mundo que conocen profundamente el calendario maya y, de acuerdo a la información que manejan, sostienen que, cuando los europeos conocieron el calendario maya, hicieron desaparecer toda evidencia posible.

“No existe ninguna relación lógica ni científica entre la longitud exacta del año y el uso del calendario gregoriano para medirlo y dividirlo, puesto que la medida desigual de los meses hace que los cálculos de fechas sean casi imposibles. Ésto, combinado con la precisión inhumana del reloj mecánico, nos da un concepto del tiempo artificial y lineal. Dicha concepción del tiempo, tan coherente a la cultura moderna e industrializada, da como resultado un proceso de aceleración constante. 30 días tiene Septiembre, Abril, Junio y Noviembre; todos los demás tienen 31, excepto Febrero que tiene 28 y que cada 4 años se suma 1 día más. Una forma algo más simple y lógica sería dividir el año solar por 13 meses de 28 días con un día extra libre cada año”, explicó Lecco.

13 lunas

El calendario de las 13 lunas provee un estándar armónico perfecto que es perpetuo y en el que las correlaciones del día/fecha son una constante. Sin embargo, el calendario gregoriano se impuso en el siglo XVIII y se mantuvo como el instrumento dominante para dividir el tiempo oficialmente en el mundo: es el calendario que rige el sistema económico del Capitalismo. A pesar de que existen calendarios basados en las lunaciones del Islam, hindúes, judíos y chinos, sólo se usan con propósitos religiosos y rituales, porque para todos los asuntos económicos y políticos diarios, es el calendario gregoriano el que prevalece y marca agenda diaria de cada habitante.

El cristianismo y el calendario gregoriano

El cumpleaños de la directora, Buenos Aires, 2008

El calendario gregoriano devino como resultado de una Bula Papal emitida por el Papa Gregorio en 1572 y fue implementado entre el 5 y 15 de Octubre de 1582. El contexto histórico, en el que este calendario se convirtió en el estándar fijo estaba conformado, por un lado, por el deseo predominante en Europa de aumentar su adquisición material y, por otro, por la necesidad de la iglesia católica de reunir a todos y todas bajo su cruz, arrasando -literalmente- por parte de América. La conquista y la evangelización vinieron acompañados del calendario gregoriano. Puedo imaginar a los conquistadores y predicadores del catolicismo boquiabiertos con la cultura maya y la perfección de su calendario, pero no; otorgarle vigencia y protagonismo al descubrimiento de aquella cultura iba en detrimento de los planes que hoy dominan el mundo…

Cuatro siglos seguros de vigencia y el calendario gregoriano nunca fue cuestionado ni mucho menos desarrollado. “Se trata de un encantamiento hipnótico que mantiene todas las cuestiones de la historia sin resolver, ocultas en su secuencia ilógica de días, semanas, meses y años”, agregó Lecco.

La luna

La mayor parte de sus 26.000 años de historia, el Homo sapiens, siguió a la luna y usó calendarios lunares. Este satélite natural gira sobre su propio eje cada 29,5 días y equivale a la longitud de una lunación sinódica, la cual responde a la perspectiva con que siempre vemos a la luna desde la Tierra. Existen, también, el ciclo lunar sideral de 27,33 días (tomado de la duración de la luna en regresar a un punto fijado en el cielo), el ciclo tropical de 27,32 días (tomado de la longitud celestial), y el ciclo dracónico de 27,2 días (tomado del tiempo que le lleva a la luna regresar al mismo nodo).

De acuerdo a la perspectiva de Diego Lecco, y aquellas personas que usan el calendario maya, la discrepancia entre los días del año solar y los ciclos lunares es un problema para las personas civilizadas. Es precisamente este poder del 13, asociado con la brujería y el demonio, al que los conquistadores europeos se enfrentaron cuando llegaron al “nuevo mundo”. Los Mayas y las demás culturas mesoamericanas tenían otra concepción del tiempo y un conocimiento incluso más preciso y desarrollado que en toda Europa y estaba completamente basado en el número 13. “El mundo fue privado de un entendimiento del tiempo que no estaba basado en las divisiones espaciales del círculo sino en el poder galáctico-lunar del 13”, agregó Lecco.

Debido al encantamiento hipnótico del calendario gregoriano, no encontrarás una explicación de la comprensión del tiempo sobre los Mayas en el capítulo de calendarios de la Enciclopedia Británica. El “Factor Maya” se trata de un asunto no mencionado en los registros hegemónicos que se utilizan en los estudios de la Historia.

El mártir, Buenos Aires, 2002.

“La sincronía es una noble medida del tiempo y no sostiene una noción de duración, aceleración o de progreso lineal como la frecuencia del capitalismo: las máquinas”

Romper la Barrera: una tarea difícil

Captar la diferencia entre el tiempo tridimensional 12:60 y el tiempo cuatridimensional 13:20 equivale a romper la barrera de la “realidad” consensuada del materialismo que ahora domina toda nuestra existencia planetaria y el sistema socio-económico en que vivimos.

13, entonces, es la clave de los códigos galácticos mayas del tiempo cuatridimensional y de los ciclos lunares anuales por los que la Tierra se guía en su camino solar. Muchas personas, entre ellas Diego Lecco, intentaron usar el calendario maya (el cual involucra, además, otra filosofía de vida) y fracasaron: el monstruo capitalista es demasiado grande para combatirlo.

¿Por qué los españoles no se apropiaron de aquel tesoro del tiempo, mucho más perfecto y amable con la vida humana y de la naturaleza en general? La respuesta podría rondar la idea de que el calendario y la filosofía de vida maya atentaban contra los deseos de dominio y sometimiento de otras culturas y acumulación de riqueza a merced de la explotación laboral. El calendario maya implicaba aniquilar el desarrollo de aquellos objetivos, objetivos que no sólo fueron instalados por el sistema capitalista, a lo largo de los siglos posteriores a la colonización, sino que actualmente nos atraviesan y acariciamos a cada segundo. Mientras tanto nos enseñaron a temer y demonizar al 13.

Esquina Adidas, Buenos Aires

Las fotografías fueron realizadas por el artista visual Marcos López y corresponden a la serie “Sub-realismo Criollo” 

Autor/a
¡Lo siento! El autor aun no tiene un perfil para mostrar.
WhatsApp chat Chateá Con La Nota