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Graciela Morgade en el 3er Congreso Nacional de Educación Sexual Integral

La doctora en Educación y especialista en Educación Sexual participó del Congreso que se realizó en Santiago Del Estero. Desde La Nota, dialogamos con ella sobre el contexto actual de la Ley de Educación Sexual Integral.

El sábado 18 de mayo se llevó a cabo el 3er Congreso Nacional de Educación Sexual Integral en Santiago del Estero donde participaron más de 1.200 docentes. Durante la jornada disertaron especialistas en la materia, docentes y activistas de todo el país.

Desde La Nota, dialogamos con la Dra. en Educación Graciela Morgade, actual decana de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, investigadora y especialista en Educación Sexual. 

¿Cuál es su impresión de que se realice el 3er de ESI en  Santiago del Estero?

En principio, tengo que decir, que estando muy ocupada en este momento, me sentí muy convocada en este proyecto. Me parece un trabajo significativo, si hacer un evento generalmente es complejo, no teniendo todos los factores del poder acompañando, mucho más.

Pero tengo que decirlo, me sorprendió la cantidad de personas y el nivel significativo de articulación entre organizaciones, colectivos de la disidencia, militantes, la universidad y el gobierno provincial. Y la verdad es que lo celebro.

Frente al ajuste de las políticas educativas,  la falta de presupuesto para capacitaciones, y la falta de respuesta del gobierno nacional, que es el que tiene la obligación de garantizar, es para celebrar.

Además de la dificultad de sectores en Santiago del Estero, y en todo el país, que no solo están en contra del aborto, sino en contra de la ESI y de su enfoque, este evento me parece una articulación política admirable.

Teniendo en cuenta que muchas veces se dice que la ley del año 2006 es “la mejor que se pudo conseguir hasta ese momento”, ¿cuál cree que sería la mejor ley de ESI para este presente?

Yo en principio creo que no estamos en un momento para meternos con la ley de ESI. Hubo algunos intentos de modificaciones. Desde la izquierda y dese algunos diputados radicales. Hay muchos intereses políticos partidarios. A mi particularmente me parece que no es un momento político para discutir modificaciones, menos en año electoral.

Si creo que la ley debería ser modificada, sobre todo para hacerse cargo de todas las modificaciones del sistema normativo que vinieron después de la ley de ESI. Entonces, sería mucho más ajustada a principios jurídicos y éticos del enfoque de género y derechos humanos,  si se pudiera incorporar eso en la ley.

Y también creo que habría que decidir muy claramente, hasta donde llega la potestad que tienen las escuelas confesionales de “adaptar según su ideario”. Eso hay que discutirlo mucho.

Yo tengo como una formulación. Una escuela confesional puede decir que para su comunidad es preferible que la sexualidad sea entre un hombre y una mujer. O que la genitalidad se ejerza solamente para tener descendencia, conservar la castidad para el matrimonio y dentro del matrimonio no tener relaciones sexuales que no sean para la reproducción.

Esto lo pueden decir porque puede ser un valor para su comunidad. Lo que no pueden decir que otras configuraciones familiares sean ilegales, o que sean inmorales, o enfermos. No lo pueden decir porque hay un sistema legislativo, que no es solamente la ESI,  son muchas leyes que habilitan muy claramente a que se les diga que no lo pueden decir.

Y como toda persona no heterosexual tiene derecho a existir, también hay que enseñar sobre ello. Me parece una síntesis bastante práctica.

¿Que opinión le merecen aquellos grupos que se oponen a la implementación de la Educación Sexual Integral?

Me parece necesario y fundamental distinguir la duda genuina, el temor genuino de padres, madres y tutores por un lado, de la manipulación que sufren las familias de la mano de estructuras políticas partidarias, con vocación de construir poder e ingresar con legisladores y legisladoras en el Estado. Muchas veces llamamos a estos grupos como “antiderechos”, pero yo creo que es un sentido un poco amplio, creo que tenemos que caracterizarlo de modo más sutil. Porque no todos los grupos tienen la misma configuración ni los mismos objetivos.

¿Cuál sería nuestra tarea?

Creo que nuestra tarea es convencer. Hablar de lo que se estuvo hablando en el Congreso.

¿Cree que es necesaria la educación sexual integral para la comunidad en general, y no solo para los/as estudiantes?

Realmente creo que faltan muchas más cosas. Yo particularmente me dedico a trabajar el androcentrismo. La ESI es un proyecto intersectorial, fue pensando así. Pero este trabajo de articulación es muy difícil,  el trabajo intersectorial es complejo. Yo trabajo contra el paradigma biomédico, siempre aclaro que eso no significa estar en contra  de los médicos y las médicas.

Lo que sucede es que cuando entra un médico o una médica a un aula, es como si entrara todo el saber. Yo prefiero, lo digo claramente, que no entre un medico al aula antes que se lleve a cabo un trabajo que no tenga en cuenta, por ejemplo, la construcción social de la enfermedad. El saber de ella medicina muchas veces es un saber que apunta con el dedo y normativiza. Porque el paradigma sanitarista es un lugar en donde el poder biomédico puso a la medicina.

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