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“Las desigualdades que existen hoy hacen que yo esté haciendo el proyecto a los gritos”

Entrevistamos al fotógrafo Gabriel Lemme, la cabeza detrás del proyecto “La Televisión ha muerto”, comprometido con la denuncia social a través del arte. 

La fotografía y la performance se conjugan y generan nuevos discursos. Esta es la propuesta del fotógrafo Gabriel Lemme. Elegir un objeto, generar una situación y fotografiar. 

Lemme estudió arquitectura. Cuando tomó la cámara de fotos, todo quedó en un segundo plano, y las tres materias que le quedan para obtener el título de arquitecto esperan en algún cajón de su casa. Le Corbusier definía a la arquitectura como un bello juego de los volúmenes bajo la luz. “Creo que la fotografía podía definirse de la misma forma. En la luz está la esencia”, afirma Gabriel.

“Hace 6 años que vengo haciendo fotos de manera diaria y obsesiva”, confiesa el artista. Su trabajo es autogestivo. “Me bancan los amigos, la familia, la pareja”, ríe. Conseguir financiamiento para desarrollar obras artísticas de denuncia al sistema es difícil, pero eso no lo desanimó.

Hace varios meses que el artista tucumano trabaja en un proyecto que conjuga la fotografía con la permormance, donde propone una “liberación de los medios masivos de comunicación. Parafraseando a Nietszhe (“Dios ha muerto”), hacer visible que todos estamos sujetados por la televisión, por los medios hegemónicos, tal como en los tiempos del filósofo lo hacía la religión”, explica Lemme. 

“Yo tengo ideas todo el tiempo y esta idea viene de hace un par de años. Se fue haciendo más real cuando fui aprendiendo ciertos recursos, como de la performance, la acción, la metáfora”.

Las imágenes que presenta Gabriel en el proyecto “La televisión ha muerto” son directas. Un televisor vacío hace de escafandra en quienes se animan a ubicarse en el rol de modelos. El espectador o la espectadora se encuentran con una imagen surrealista, entre cómica y trágica, donde es fácil leer un mensaje. El artista quiere calar en las subjetividades de quienes miren y que se sientan interpelados por las imágenes.

De la serie “La Televisión ha muerto”. Fotografía Grabiel Lemme

“Quiero tener fotos de mucha gente con el televisor en la cabeza para que reconozcamos que todos estamos sujetos por los medios de comunicación”. Ya son más de 60 las personas que se animaron a dejarse sujetar por el proyecto. “Con la gente que quiere planeamos una sesión especial, hay gente que lo ve al televisor, se lo pone y es la foto, o nosotros vemos y le pedimos que lo haga. La idea es la diversidad y decir que todos estamos atravesados por la televisión”. Son más de 15 televisores los que componen el proyecto. “La veleta cultural nos aguanta el espacio, ahí tenemos la instalación permanente”.  

El televisor no es el primer objeto con el que trabaja Lemme. “El primero que hice para fotografía se llamaba `Objeto metafórico asfixiante. La revolución de la alegría´. Era una horca con globos amarillos. Y la presenté en el desfile del bicentenario. Hasta que nos corrió la policía. Después se filtró una actriz que llevaba la soga y le iba proponiendo a la gente la revolución de la alegría. Como una parodia en el que se ofrecía vivir mejor con una soga en el cuello”. 

¿Quiénes son los que sujetan esas subjetividades?

Gabriel busca que la gente se cuestione sobre quiénes están realmente detrás de la construcción de las noticias y de los discursos que circulan. “Siempre es un poder económico transnacional financiero. Son ellos los que tienen la plata y los dueños de los medios de producción, siempre al borde de la ley, pero amparados por la justicia. Cualquiera de nosotros que se acerca al borde de la ley, la justicia le cae dura. Hoy, el que protesta o piensa distinto, tiene miedo de que la justicia le caiga sobre los hombros. Las asimetrías que hay hoy hacen que yo esté haciendo el proyecto a los gritos”. 

Su crítica a los medios de comunicación es contundente. “Hay gente que se ve beneficiada de que hablemos sobre cualquier estupidez en vez de hablar sobre la reforma, son intereses económicos transnacionales, no hay banderas atrás de todo esto, y tampoco es nuevo. La historia es así, siempre han estado al borde de la ley las personas poderosas. El dinero y el poder es lo que hace que unos pisoteen a otros. El poder hace que uno pueda cambiar la verdad”, insiste. 

Resistiendo con esperanza

“Queremos poner todo lo que sabemos hacer y explorar con nuestras herramientas, fusionándolas, diciendo algo que pensamos y sentimos y no lo vamos a callar. Verbalmente está muy difícil, yo prefiero hablar con mis fotos”, explica Gabriel.

Al proyecto se sumó Fernando Cosentino. “Gabriel me escribió hace un par de meses para contarme que tenía una idea. Los primeros días eran audios todo el tiempo tirando ideas, algunas más oscuras que otras. En ese compartir de ideas, un día se me ocurrió fabricar una silla eléctrica, como una manera de decir que la TV te cocina la cabeza. Conseguí los recortes de madera, busqué un modelo en internet y me puse a construir”. 

Fernando es la primera vez que se dedica a un proyecto artístico plenamente. No le llevó mucho tiempo apropiarse y sentirlo como propio. Desechos Urbanos es su proyecto más artesanal donde se dedica a la restauración de objetos en general y al reciclaje. “Es una manera de renegar de todo lo que te ofrece el mercado. No tenés que salir corriendo a comprar todo lo que te ofrecen, a lo mejor todo lo que necesitás está en tu casa”, explica sobre Desechos Urbanos. “No es solamente el ataque al poderoso, sino también una auto-crítica, un llamado a la reflexión, porque si bien son muy efectivos los mensajes -porque están perfectamente estudiados- son efectivos porque también uno está predispuesto a recibir eso”. 

Y Gabriel agrega, “todas las palabras generan algo. Una vez que la largan y más si la repiten, la repetición es algo que se utiliza en el arte y en la música, también para hipnotizar, cuando uno repite algo genera ciertas cosas que le llevan hacia otros lugares más profundo. Entonces si se repite un mensaje todos los días, desde todos los medios, desde diferentes personalidades, es poco probable que falle. Está toda la ciencia puesta para la dominación”.

Internet brinda una apertura a diferentes fuentes, a otros medios, a conocer otras realidades que nos muestran en las pantallas de la televisión, pero muchas veces son más difíciles de acceder o incluso de encontrar. “Cuanto más difícil sea llegar a la información, más tiempo necesitarás. En un sistema que, con todos los ajustes que se vienen llevando a cabo, hace que tengas menos tiempo libre para pensar, porque tenés que trabajar más horas para poder sostener el nivel de vida que querés llevar, y no te queda tiempo para indagar profundamente a qué información te gustaría llegar. Ésta es una forma clara de alejar a las personas de la toma de muchas decisiones, porque nos tienen corriendo tras el dinero”.

Gabriel quiere llegar con su obra a la gente. “El espacio público es lo que más me gusta. Mostrarlo en la calle, porque mi interlocutor es la gente directamente, Facebook es principal medio entre mis fotos y la gente, y es el lugar donde leo muchas críticas y leo un montón de comentarios y reflexiones que hace la gente de mis fotos. Entonces yo sé que el mensaje va”. 

Los retratos continúan. Gabriel no se cansa de cargar televisores vacíos para llenarlos de sentido e invita a quienes se sientan interpelados a dejarse fotografiar.

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