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Salud

Exteriorizar la bronca: las bondades de liberar el enojo

Es posible encontrar modos de expresar todo el dolor guardado en forma de bronca, pero ¿por qué cuesta tanto expresar lo que irrita?

Algunos profesionales de la salud recomiendan un buen llanto para descargar angustias y broncas. “La tristeza parece que nos quemara por dentro, y es fundamental sacarla para afuera. Quienes realizan terapia y comienzan a llorar, significa que la terapia está funcionando”, explicó el psicólogo norteamericano Derek Draper.

Otra serie de emociones difíciles de manejar suelen salir a flote durante un tratamiento psicológico; miedos, preocupaciones, celos y, con suerte, también la alegría y la esperanza. Pero existe una emoción que nos cuesta mucho expresar, no sólo en la vida social, sino también en el marco íntimo de una terapia: la bronca.

Solemos comportarnos de manera bastante radical con lo que nos enoja, algunos optan por enterrar la ira allí donde no estar en contacto con ella, y otros explotan descontroladamente ante la mínima provocación. ¿Qué nos pasa con la bronca, por qué resulta tan difícil de expresarla adecuadamente?

Causas

Si se sufre durante la infancia se puede ir engendrando una angustia muy grande, pero incluso ya siendo adultos, todas esas broncas acumuladas se bloquean, y se vuelve complicado sacarlas a la luz. En casos así es probable enfocar la angustia y enojo en los lugares incorrectos: tener una actitud hostil ante la vida, ser muy agresivos con conocidos y desconocidos. Muchas veces cualquier extraño puede terminar siendo víctima de la ira contenida de alguien.

Profundos cuestionarios, juegos de roles, visualizaciones: muchas de las terapias que funcionan para liberar otras emociones tienen algunas dificultades cuando de bronca se trata. Es porque la ira es la emoción más elusiva que el ser humano tiene, ya que está estrechamente vinculada a un dolor profundo que guardamos durante mucho tiempo en nuestro organismo. Si bien podemos lograr una mejora en el control de exabruptos cotidianos, el trabajo terapéutico debe ser todavía más profundo. Se recomienda en enfocarse en modos alternativos de expresar el dolor que se ha guardado en forma de bronca.

Existe una tendencia a relacionarse de manera tóxica con la bronca, que se traslada también por fuera del encuentro terapéutico. Nuestra sociedad parece estar impregnada de ira. Basta con mirar un noticiero para descubrir cuántos casos de violencia, de descontrol y de odio suceden día a día. Quizás la resistencia a expresar los enojos en la vida privada se traslade a la vida pública. Si nos permitiéramos a nosotros mismos enojarnos, de tanto en tanto, tal vez habría menos hechos de violencia doméstica, picadas letales y hasta suicidios. 

Parecería clave encontrar el modo de sentirse cómodo con los berrinches, los gritos y los ataques de furia ocasionales; ya sea tanto en permitirlos como en tolerarlos de los demás. La ira es la emoción más dramática y estrepitosa del ser humano. 

Las personas que exteriorizan su enojo públicamente adquieren sensación de poder al hacerlo pero el saldo negativo queda para quienes recibe la agresión. Por el contrario, guardar ese poder y dejarlo dentro, atenta contra la propia salud y hasta puede adquirir forma de cáncer. 

Expresar la bronca en forma de explosión de bomba puede destruir vínculos con aquellos familiares que, aunque se les guarde recelo, se aprecian y atesoran.

Aunque parezca difícil, el enojo con los demás cara a cara y partiendo de un modo constructivo y saludable, es posible. Es necesario entender un hecho muy simple: es muy normal tener bronca con los demás y es mucho más sano aún expresarla. Transmitir al otro lo que molesta está bien y no tiene por qué quebrar un vínculo, es central aprender a discutir sin que eso implique un distanciamiento, sino que sea un proceso para reflexionar acerca de la relación, aprender del otro y seguir adelante.

Expresar el enojo con los demás cara a cara, siempre partiendo de un modo constructivo y saludable, es posible. Pero otra opción viable de hacerlo, y quizás más sencilla, es hacerlo de modo privado. El primer paso es entrar en contacto con esta emoción, para luego actuar en consecuencia de un modo balanceado y respetuoso. La bronca, como sentimiento, puede ser muy poderoso y positivo si podemos usarla para expresar lo que nos pasa.

 

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