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“Existen tantos tipos de familias como familias hay”
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Ayer fue el Día Internacional de la Familia y desde La Nota invitamos a varias personas a reflexionar al respecto. ¿A qué llamamos familia?

El 20 de septiembre de 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 47/237 decidió que el 15 de mayo de cada año se celebre el Día Internacional de la Familia. A su vez, la misma asamblea sostuvo que este día busca generar conciencia sobre el papel de las familias en la promoción de la educación de la primera infancia y las oportunidades de aprendizaje permanente para niños, niñas y jóvenes.

Fotografía tomada por Inés Tanoira

La familia (?)

“Mi familia está formada por Raúl Signorelli -mi pareja-, Felipe Signorelli -mi hijo- y mis mascotas Wendy y Harry”, dijo Hernando Migueles, Nando, para quienes lo conocen. “Para mí, la familia es una construcción diaria y atravesada por el deseo. Hoy a la mañana estábamos en el patio y le pregunté a Felipe quiénes eran su familia y empezó a nombrarnos a Raúl y a mí y, cuando le pregunté por qué éramos su familia, comenzó a enumerar cosas como ‘porque nos cuidamos, porque le planchábamos la ropa para ir al jardín, vamos al centro, al hospital, porque plantábamos plantas y cocinábamos’ y otras cosas que marcan situaciones de la cotidianidad nuestra pero que van en pos del bienestar y el amor”, agregó.

“Creo que la familia es el lugar donde uno aprende a ser persona, con todas sus características, bondades y defectos. Uno es el reflejo de ello. La cuestión de sangre es relativa porque se amalgaman otras cosas que conforman ese núcleo primario. Uno recurre a la familia cuando está mal y para celebrar la vida también. Se la construye día a día y nosotros lo hacemos con mucho amor”, opinó Raúl, pareja de Nando y padre de Felipe, el pequeño que ambos decidieron adoptar para formar una familia.

Fotografía tomada por Gabriela Muzzio

Fernanda Obeid está en pareja con Juliana hace 3 años. Los primeros en enterarse de la noticia fueron Sol Simonetti y Vera Simonetti, hijo e hija de Fernanda.”Les conté que me había enamorado de alguien que no esperaba (no me había pasado antes enamorarme de alguien de mi mismo sexo), y ambos me dijeron que si era mi oportunidad de ser feliz, que no la dejara pasar. Con Juli se llevan muy bien y tienen un vínculo bastante sano. Por otro lado, Sol y Vera van al Colegio del Sol, en el cual, la psicóloga del equipo profesional, conocía ya varias familias homoparentales dentro del colegio e incluso hay un chico trans que hasta mediados del año pasado era una chica y ahora se llama Alex. Con Juli no vivimos juntas pero posiblemente porque ella está estudiando fuera de la provincia y tiene planes de vivir en Buenos Aires el año próximo, pero su casa en Tucumán estaría siendo la mía en estos momentos”, contó Fernanda

“No tengo muy buena relación con mi papá. Mi mamá y la Juli son un apoyo y pilares fundamentales para mí, al igual que mi abuela y sé que cuento con ellas para todo. Mi abuela y abuelo me criaron porque mis padres trabajaban en una pizzería, entonces ellos eran como papás para mí. Mi abuelo se enfermó y murió el año pasado y me quebré toda. Desde ese momento la familia se unió más entre tías, tíos, primas y primos que yo no conocía mucho. Por esto puedo decir que la muerte de mi abuelo fue dura y buena a la vez, porque ahora sé que cuento con la ayuda de todos ellos y ellas. Por otro lado, mi papá está en pareja con otra chica y ahora tengo una hermanita bebé que me la estoy perdiendo por los problemas con él, entonces estamos tratando de solucionar las cosas”, contó Vera, la hija menor de Fernanda de 12 años.

Construcción de sentido

“Un niño o niña, no sabemos quién, está aprendiendo a escribir así”, dijo Fabián Vera del Barco sobre la fotografía anterior que fue compartida por un amigo de él que trabaja en una escuela pública. “La frase ‘Dios creó al varón y a la mujer’ y la distinción de género va por “la” mujer sumisa, débil, cariñosa y “el” hombre fuerte y proveedor, como estereotipos. En este sentido, es muy difícil separar los posibles abordajes sobre la construcción de sentido alrededor de “la familia” lejos del machismo y binarismo sexual que operan a través del patriarcado y que las instituciones -como la escuela- promueven en los niños y niñas”, advirtió Vera mientras me pasaba por WhatsApp la foto anterior.

Fabián Vera del Barco es gay y padre soltero de Rodrigo, a quien adoptó a sus 10 años de edad. Fabián también es docente universitario de las carreras de Filosofía y Trabajo social de la UNT, dedicado a temas de género y diversidad sexual, militante de Tucumán Diverso, activista del Centro Educativo Trans de Puertas Abiertas y en la Biblioteca de Cultura LGBT+.

Familias y leyes

“La sanción de la Ley Nº 26.618 de Matrimonio igualitario brindó un marco legal necesario y una poderosa herramienta para quebrar la heteronorma. Sin embargo, el filtro de esta última sigue operando en cuanto a que aún tiene vigencia la idea de familia en vinculación con la imagen del pesebre, fundamentalmente en el norte argentino que está atravesado por pre-nociones religiosas y sobre todo católicas. En la Constitución de Tucumán hay un artículo que habilita la enseñanza de las religiones en las escuelas, por lo que no existe el laicismo y se inculca una cultura hegemónica que pretende implantar la moral sexual y -en este caso- familiar que tiene la iglesia católica. Es allí donde el matrimonio igualitario opera como una poderosa herramienta porque es una ley; está en el código civil, tiene un alto nivel legislativo, está instalado en las instituciones del Estado, léase registros civiles y de adopciones. Ante este respaldo legal se vuelve esperable que una pareja de varones, por ejemplo, se presente a validar legalmente su estatus familiar, pero el tema es cómo seguimos -y no tan sólo por el dispositivo de la escuela que es probablemente el más evidente-, sino en la vida cotidiana porque hasta el Día Internacional de la Familia es también un dispositivo importante que pretende sostener la heteronorma”, continuó.

Fotografía tomada por Marcos López

Correspondencia católica

“Hablar de `la´ familia, en singular, nos conduce, de entrada, al modelo hegemónico. Así como con del tema de aborto se quisieron apropiar los grupos autodenominados `pro vida´, de la palabra vida, los grupos católicos que se apropian de la palabra `familia´, tienen una correspondencia original en Adán y Eva, en José y María. Si uno analiza a la familia de Jesús (y lo digo en tono de chiste) es bastante extraña, no sólo por la concepción metafísica y asexuada de Jesús, sino que José opera como un padre adoptivo y no está explicitado en el relato bíblico, sin embargo, tanta fuerza tienen la ideología y las prácticas sociales que lleva adelante la iglesia, que la asimilamos sin ningún problema y la vinculamos al paradigma heteroreproductivo que se limita a la sexualidad entre varones y mujeres sólo con fines reproductivos; cuanto menos placer exista de parte de la mujer, más santificado será. En este sentido, parecería que la mujer debe ser asexuada, permanecer en su alcoba y a disposición del varón. El varón es el macho, dominante y proveedor. En los hechos, por suerte, ya no existe esa hegemonía. Para mal y para bien sabemos que la olas feminitas del siglo pasado las condujo a una esclavitud ampliada, porque no sólo trabajan como cualquier varón (sobre todo los sectores populares), sino que también continúan trabajando en el hogar sin cobrar un sueldo por ello y, encima en muchos casos, parece caerle mal a los varones que se sienten habilitados para golpearlas. Entonces, así, se conforma un circuito que es muy difícil de romper y desandar y en este sentido, uno de los causantes simbólicos es el concepto de “la familia”, porque, como dice Foucault, esa idea refuerza una verdad ideológica que nos oprime a todos y todas, creando una institución alrededor de ese concepto sacralizado. La humanidad se construyó en grupos así hasta el siglo XVII aproximadamente, por la aparición de dispositivos como el capitalismo y la burguesía y todo este proceso judío cristiano que acompañó y que nos puso el sello que hoy estamos viviendo”, dijo el militante de la comunidad LGBT.

El árbol genealógico

“Los dispositivos como la escuela, el discurso de religiones -como la católica- hablan de un modelo de familia como hegemónico que visibiliza violencia simbólica y real. Por ejemplo, en un aula donde hay treinta niños y niñas, la práctica del árbol genealógico, que se aborda desde una perspectiva binaria y heteronormativa, donde se ubica al papá y a la mamá y, a su vez, él y ella también tienen papá y mamá, resulta que en la mayoría de los casos se tratan de los y las progenitoras biológicas y no siempre asumen los roles de padre y/o madre. ¿Cuántas familias existen donde los y las abuelas, tías y hermanas crían a los niños y niñas? Esta práctica genera un elevado nivel de violencia sobre las conciencias de las niñas y niños, porque en los hechos ese árbol prácticamente no existe. Si hiciéramos un estudio sociológico sin la anteojera heternormada veríamos la diversidad que hay en los grupos humanos”, afirmó.

Fotografía tomada por Martín Weber

Desandar preconceptos

“Todos y todas apuntamos a la escuela -y con mucha razón- porque se trata de uno de los dispositivos sociales más poderosos en cuanto a la construcción de subjetividades, incluso quienes tenemos posturas ideológicas críticas, también estamos atravesados y acorralados por dispositivos de la cultura, instituciones, teorías y prácticas sociales y leyes para construir “la verdad” acerca de la familia, porque éste último es uno de esos dispositivos. Para deconstruir y desanadar ese camino es necesario hablar de diversidades y “las familias”.
Recientemente publicaron distintos libros que dan cuenta de “nuevas familias” y de nuevo no tienen nada ¿acaso no existíamos antes? Si reveo mi propia biografía, me animé a adoptar recién cuando salió la ley de matrimonio igualitario, posiblemente porque no tenía un referente social en mi cabeza y construcción subjetiva y quedaba en el nivel de la fantasía. A partir de esa ley vi que podía ir al registro de adopción y manifestar que quiero ser padre y soy gay y soltero. También podía hacerlo antes porque la ley de adopción no hace distinciones de orientación sexual y si uno está en pareja o no, pero el simbolismo condujo a que nosotros mismos desde el colectivo de la diversidad, desandemos la heteronormatividad”, recordó Fabián.

Fotografía tomada por Beto Gutierrez

Cuando operan los filtros

“Las familias trascienden a la diversidad de género y sexual porque se trata de diversidad humana. Por ejemplo, en mi caso he sido criado por dos mamás, porque, a pesar de que tuve una familia muy conservadora entre una madre y padre con sus roles muy definidos, en casa vivía la hermana de mi papá, mi tía. En ese entonces convivía con mis seis hermanos y hermanas y mi tía. Siempre pensé que tenía una mamá, un papá y a mi tía pero de adulto me di cuenta que en realidad tuve dos mamás; a la que le decía mamá -que era proveedora y me parió- y mi tía que era quien me bañaba, me controlaba los deberes y me cuidaba por la noche si tenía fiebre. Entonces, parecía todo bien y era una familia súper conservadora, pero estaba tan puesta en norma la familia binaria y heternormada que yo jamás pensé que mi tía jugaba el rol de madre para mí”.

Fotografía tomada por Alain Laboile

Mundo diverso

“Cuando pienso en este tema me surgen preguntas como: ¿por qué seguir forzando compartir la vida con la familia biológica cuando no hay un deseo genuino? ¿Por qué se debe rendirle amor a alguien con quien sólo se comparte carga genética? ¿Si un chico es homófobo y le pega a su hermano por gay, por qué hay que quererlo? ¿Si un papá corre de la casa a su hijo por tener un noviecito y no le habla por 20 años, por qué va a quererlo? ¿Por qué forzar el lazo biológico como lazo familiar? Muchas veces hay una correspondencia entre lo biológico y lo afectivo pero cuando eso no sucede aparece una red muy compleja para deshilvanar. Hay frentes infinitos para deconstruir sobre la familia porque existen tantos tipos de familias como familias hay y si vamos a hablar de familia, la familia -en singular-, creo que debería reducirse únicamente al núcleo de cuidado, quiénes te cuidan y a quiénes cuidás y das amor. Si lográramos instalar ese discurso y visibilizar el concepto de que las familias somos los que nos cuidamos, creo que primero nos relajaríamos todos y todas; el discurso binario y heteronormado da temor y angustia porque nadie puede cumplirlo por completo, se trata de un modelo que no podemos abordar. Si tengo en cuenta a mis amigos y amigas que están presentes cuando me enfermo, a quienes les cuento mis cuitas amorosas, quienes cuidan a Rodri cuando necesito, entiendo que ellos y ellas son familia y lo construimos desde el afecto y la correspondencia, no desde lo que ‘debería'”, finalizó Fabián Vera del Barco para La Nota.

Amor, amor y amor

Desde la ONU consideran que la familia es la unidad básica de cada sociedad: “…entendemos que la familia es el grupo primario de las personas, debido a que actúa como el primer grupo con el cual los y las bebés entran en contacto. La familia es el grupo responsable de cuidar y proteger, pero también de integrarlo al mundo y de hacer que, a través de la enseñanza de prácticas, reglas y pautas de convivencia, pueda adaptarse exitosamente a las necesidades de la sociedad”.

Es interesante la definición de la ONU pero hay algo que las personas que elaboraron esa definición parecen haber olvidado y, curiosamente, es lo que más destacaron los y las que participaron de este artículo: la familia es el grupo en el que nos configuramos desde el amor.


Las fotografías (excepto la de cuaderno) forman parte de la exposición colectiva “FAMILIA, modelo para desarmar”, curada por el grupo Sub Cooperativa de Fotógrafos de Buenos Aires.

 

 

 

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