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El grito que nos une
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Todo el país salió a las calles a exigir la aparición con vida de Santiago Maldonado. Fotos y videos

Foto Kalaka Romero

Desde las 17hs, en diferentes ciudades del país, la gente comenzó a juntarse. De a 10, de a 20, luego cientos, para llegar a ser miles. Bajo un mismo coro sincronizado se escuchaba resonar el nombre que hace un mes mantiene sin dormir a una gran parte de la sociedad argentina: Santiago Maldonado.

Su desaparición forzada es leída como una irresponsabilidad del estado y como una avanzada de la persecución política, en tiempos donde la grieta cada vez se hace más grande. La violencia de la represión caldea un futuro que rememora mucho al pasado, ocupando las calles a diario.

Ayer fueron miles de personas. En Tucumán se estima que más de 5.000, en tres columnas simultáneas, se colaron a la cotidianeidad céntrica de un viernes a la tarde hasta llegar a plaza Independencia, y, frente a la casa de gobierno, levantar las banderas, los puños y la voz para decir que el Estado es responsable, exigir la renuncia de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, el ministro de Justicia Germán Garavano y del secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj. Más de 40 oradores y oradoras tomaron el micrófono para denunciar las políticas represivas que viene llevando adelante el gobierno macrista.

La ciudad de la furia

maldonado

En plaza de Mayo la represión estuvo preparada desde temprano. Había una alerta generalizada, avivada por los operativos policiales que el día anterior se habían vivido en córdoba, donde más de 10 locales de organizaciones políticas y sociales fueron allanados.

En ese mismo sentido, no sorprende el tratamiento mediático que el caso Maldonado tomo desde el comienzo. El gobierno se mantuvo más ocupado en generar un discurso de odio, mediante todos los mecanismos a su alcance, que en determinar realmente donde esta Santiago Maldonado. Desde la demonización del pueblo mapuche, pasando por teorías conspirativistas de que a Santiago lo habían matado 5 días antes, los inventos de que había sido visto en Santa Fe o en Mendoza, sesgaron desde el comienzo de la investigación la opinión pública.

A pesar de que Plaza de Mayo y todas sus diagonales desbordaron con más de 250 mil personas el viernes por la tarde, la represión que se vivió luego deja un terrible mensaje. Las imágenes que circulan por las redes sociales dan cuenta de cómo fue la actuación de la Policía de la Ciudad y muestran a efectivos de esa fuerza con mochilas y capuchas deteniendo a manifestantes. Los detenidos son 31 y hasta esta mañana seguían incomunicados. María del Carmen Verdú, de la Correpi, precisó que en todos los casos están imputados por intimidación pública y atentado y resistencia a la autoridad, a disposición del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi. El Partido Piquetero se sumó al repudio y denunció que la policía “montó una cacería”.


Los abogados de los presos y dirigentes de derechos humanos darán una conferencia al mediodía en la comisaría 15.

Las detenciones se produjeron anoche, a eso de las 22, cuando la policía respondió con represión al intento de unos pocos manifestantes que quedaban en la Plaza de Mayo de voltear las vallas que impedían la llegada a la Casa Rosada. Los policías avanzaron con gases y balas de goma y 23 personas resultaron heridas. Además, hubo destrozos a lo largo de la Avenida de Mayo.

La gente del desierto

En El Bolsón también hubo represión. Un pequeño grupo de encapuchados realizó pintadas y tiró piedras y bombas molotov en la entrada del Escuadrón 35 de esa fuerza de seguridad. Los videos que circulan muestran cómo los vecinos repudiaron el hecho, al grito de “que se vayan” e “infiltrados” y también que quienes cometieron esos hechos de violencia subieron luego a una camioneta y se fueron.

El episodio fue el único con incidentes en las marchas que hubo por Maldonado en la Patagonia. Las marchas fueron pacíficas en Bariloche y en Esquel. En el primer caso, se marchó 30 cuadras y hubo una pegatina de afiches frente al Escuadrón de Gendarmería, pero no hubo problemas. Y en Esquel los manifestantes fueron hasta el juzgado federal a cargo de Guido Otranto, el juez que investiga la desaparición de Maldonado.

Hoy, seguimos preguntándonos ¿dónde está Santiago Maldonado?

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