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Arte

De cuando una conciencia de género llegó a las artes visuales de Tucumán

A pocos días de culminar el 46° Salón de Tucumán de Artes Visuales del Museo “Timoteo Navarro”, desde La Nota conversamos con la licenciada Cecilia Quinteros Macció, su directora, y con el ganador del primer premio, Pablo Guiot, a fines de reflexionar sobre el evento que generó debate y reflexión sobre las estructuras patriarcales instaladas en las tradiciones institucionales de las artes en la provincia.

El próximo domingo, luego de cuatro meses de permanencia, el Museo Provincial de Bellas Artes “Timoteo Navarro” levantará la cuarenta y seis edición del Salón de Tucumán para el ámbito nacional de Artes Visuales.

“En esta edición del Salón tuvimos una gran convocatoria: más de 350 postulaciones, lo que implicó un gran trabajo de parte del jurado en términos de revisión de trabajos, pero también desde la selección, que fue bastante discutida”, expresó la licenciada Cecilia Quinteros Macció, directora de la institución que promueve el Salón.

Próximo a cumplir sus cincuenta años de vigencia, el certamen pasó, como todos los de su misma naturaleza, por una innumerable cantidad de revisiones y discusiones de criterios artísticos, e incluso disciplinares, producto de otros procesos y cambios, germinados por los distintos agentes que componen la industria cultural.

“Creo que el nivel del salón viene mejorando año a año. Los premios y el debate por los mismos, tuvieron tenores diferentes respecto a la concepción de patrimonio y qué obras sumar a un acerbo artístico que permanece en una construcción constante”, reflexionó Quinteros Macció.

“El jurado vino de distintos ámbitos de las artes: Ana Martínez Quijano (Buenos Aires) de la crítica, Victoria Giraudo (Córdoba) desde una mirada institucional y Pablo Iván Ríos (Tucumán) con la perspectiva de un artista productor. Creo que fue una buena conjugación de miradas” opinó.

Poner el foco en un “nuevo” lugar

Del mismo modo que los criterios y consideraciones alrededor del quehacer y las incumbencias del arte fueron -y son- permanentemente revisados, existen otros aspectos del mismo sistema de circulación que, hasta hace muy poco tiempo, no fueron cuestionados por quienes constituimos el sector y que, incluso, hasta tuvimos naturalizado que así sea, al menos, en estos lados de Latinoamérica.

Estos aspectos se vinculan al lugar que tienen las mujeres cis y disidencias en los terrenos de las artes en general, pero de las visuales en particular.

Impulsadas por la Ola verde, el movimiento Ni Una Menos y diversas organizaciones feministas que luchan por la igualdad de derechos, oportunidades y una vida digna para las mujeres y el colectivo LGTBIQ+,
Asamblea Permanente de Trabajadoras del ArteNosotras Proponemos en C.A.B.A. aglutinó a cientos de mujeres vinculadas a las artes visuales, convirtiéndose en la primera experiencia masiva de revisión y movilización del ámbito institucional de las artes en nuestro país, en relación a la innegable situación de desventaja de las mujeres y disidencias en cuanto a los varones cis, dentro de las artes.

“Ante la generalizada señal de alerta que circuló visibilizando las formas de acoso sexual que condicionan las relaciones de poder en el mundo del arte, nosotras, artistas, curadoras, investigadoras, escritoras, galeristas, trabajadoras del arte, elaboramos un compromiso de prácticas feministas”, arranca el documento de la Asamblea Permanente de Trabajadoras del Arte de Nosotras proponemos.

En este sentido, el 46º Salón de Tucumán para el ámbito nacional de Artes Visuales no fue ajeno a una mirada que tuvo su germen en las reivindicaciones feministas de parte de quienes empezamos a tomar conciencia y acción por las desigualdades, a tal punto que, durante las primeras semanas del Salón, el foco del debate se asentó en un señalamiento que, claramente, necesita activarse.

Un repaso

Del certamen participaron más de 350 obras realizadas por artistas de todo el país, de las que fueron seleccionadas 61 para integrar la exposición vigente.

El Primer Premio Adquisición fue designado para la obra Pablito clavó un clavito, de Pablo Guiot, por la suma de $100.000 y un diploma. En tanto el segundo lugar (también en adquisición para el patrimonio pictórico de la Provincia, y ganador de $80.000) fue otorgado para Leonel Alexander Marchesi con su obra Los mambos de Guachín. En cuanto al tercer premio fue para Nicolás Martínez Ribó (adquisición y $60.000) por su trabajo Latencia.

Finalmente, el Premio Estímulo Adquisición, por un valor de $30.000, fue para el joven Nelson Juan Javier Velárdez Lay por la obra Interior (1). Las menciones les correspondieron a Marcelo Iván Juárez, por Rizoma nro. 19Sofía NobleS/TYanet Mabel ChaileEres mujer fuerte, eres mujer admirableRosalba MirabellaPosible no volverSandro Martín PereiraManteroMaría Celina Galera, por Una gota de agua; la santiagueña María Cecilia Teruel, por Madeja; y el cordobés Víctor Rogelio Suárez Archilla, por Remix gramajo y Maggi.

Señalamiento y antecedente

Luego de la ceremonia de inauguración del Salón, y de la entrega de premios y menciones, un grupo de artistas mujeres comenzamos, al unísono, una lectura en voz alta de las biografías de las mujeres participantes del salón, junto a sus obras y, posteriormente, publicaron un comunicado por redes sociales que acompañó y terminó de significar la acción.



“Un grupo de artistas mujeres nos organizamos para llevar a cabo una acción consistente en la lectura de las biografías de las únicas artistas seleccionadas para participar en el certamen. En efecto, de los 61 artistas admitidos en la convocatoria, sólo 18 fueron mujeres, ninguna de las cuales recibió alguno de los cuatro premios más importantes. Durante 2018, la discusión sobre la reglamentación relacionada al porcentaje igualitario en la participación de mujeres artistas en los salones alcanzó escala nacional cooptando a muchos de los museos del país para verse reflejado en los porcentajes de presencia femenina a fin de potenciar su visibilidad elevando significativamente sus niveles de competitividad a la hora de disputar los mejores premios. “Durante el siglo XX, la representación de la obra de las mujeres en el mundo del arte nunca superó el 10% y en promedio ha sido del 5%”, afirma la investigadora Andrea Giunta. Tucumán no es ajena a esta realidad.

Nuestra acción no tuvo como objetivo impugnar las obras seleccionadas, ni a los artistas premiados. Como lo expresa el colectivo “Nosotras proponemos”, sí buscó “crear conciencia sobre las formas patriarcales que, como una membrana invisible, moldean el ejercicio del poder en el mundo del arte” y contra las cuales, en nuestra provincia también debemos luchar”.

Cabe destacar, que aquel día significó el comienzo del grupo La Lola Mora: Trabajadoras de las Artes Tucumán, el cual continúa organizándose en pos de las reivindicaciones de las mujeres y disidencias que desarrollamos nuestros quehaceres en el mundo de las artes. Hasta el momento, el mismo sumó a más de cien artistas visuales, escénicas, audiovisuales, músicas y escritoras, entre otras disciplinas.

Pablito clavó un clavito

“Pablito clavó un clavito” Instalación. 2018. 150 x 150 cm.

Esta obra resultó se la ganadora del primer premio del salón y, como todos los primeros premios de este certamen, se encuentra exhibida en el centro de la sala central del Museo (en su pared posterior). Al respecto, su autor, el artista tucumano, Pablo Guiot, explicó lo siguiente: “Pablito clavó un clavito” es una pieza que fue pensada específicamente para el Museo Timoteo Navarro, aunque podría funcionar en otro museo de Bellas Artes de provincia”, comenzó.

“Se trata de una instalación compuesta por nueve cortes de vidrio enmarcados con madera y un clavo inserto en la pared. Las nueve piezas montadas sobre la pared alrededor del clavo, parecen ser partes de un sólo marco cuadrado de 150 x 150 cm roto, o fragmentado, por la acción del clavo. Me serví del popular trabalenguas -donde aparece mi nombre-, para referirme, con algo humor, a una de las convenciones del sistema de tradicional del arte; un acto de irreverencia donde un clavo (típico y disimulado elemento de fijación de obras bidimensionales sobre las paredes de salas de exposición), aparece aquí, expuesto como protagonista de un acto destructivo”, argumentó.

“Ese pequeño acto terrorista, se institucionaliza, se vuelve elegante debido a que “lo roto” está prolijamente enmarcado. A su vez, propongo referencias sobre las limpias corrientes geométricas, al arte de acción y al conceptualismo. También al empleo de la autorreferencialidad en las poéticas contemporáneas. Así, como un trabalenguas busca hacer trastabillar el lenguaje, un clavo puede lastimar la sensibilidad académica de una pared de un Museo de Bellas Artes y “romper el cuadro”, un cuadro que además no tiene nada atrás, más que un fondo blanco”, finalizó el artista en cuanto a la obra ganadora.

Sobre el salón y el señalamiento

Después de que seis personas vinculadas a las artes visuales de Tucumán, fueran consultadas -con dos meses de anticipación- para emitir una opinión, de carácter opcional, sobre el Salón y cinco más -durante las últimas dos semanas-, el único que respondió la consigna para La Nota, fue Pablo Guiot.

“Es curioso, -o al menos inquietante- en este mundo de conceptos binarios: malo/bueno, justo/injusto, a favor/en contra, que se le consulte a un artista que haya ganado un primer premio sobre el Salón donde obtuvo tal distinción”, señaló Guiot.

“Por un lado, sería casi absurdo atacarlo desde alguna faceta: organizativa, institucional, sobre el jurado, etc. Por otro lado, también sería sospechoso una actitud condescendiente con el mismo. Un Salón es un Salón, los artistas y las artistas cuando decidimos someternos a estas competencias, sabemos que se puede perder o ganar, y que ninguna de estas dos posibilidades te condena a la muerte artística, ni te lanza al estrellato”, continuó.

“Creo que es muy importante que haya apoyo estatal o privado a las manifestaciones artísticas. Este Salón contiene un grupo de obras muy eclécticas y heterogéneas. Claramente, no hay un criterio único del jurado, ya sea, por acuerdo o por falta del mismo. Los premios son a obras muy diferentes (el primero y el segundo). Uno podría pensar que hay un carácter inclusivo, pero ésta quizás sea la palabra menos apropiada porque todos los premios (no menciones), fueron designados para artistas varones, lo cual en este momento histórico de luchas de reivindicación por la igualdad de derechos, es -al menos- una mala estrategia, o en todo caso una lamentable coincidencia”, reflexionó.

“No creo que haya ninguna responsabilidad de esta situación por parte de la organización del salón. De hecho dos miembros del jurado eran mujeres y uno sólo un varón. Tampoco creo que el jurado lo haya hecho a propósito. Pero es algo que ameritaba, al menos, una discusión en el proceso de premiación. Incluso, hasta cabía las pregunta: ¿cómo defendemos el hecho de estar dando premios sólo a artistas varones? La misma, también podría hacerse si hubiera sido al revés, es decir, si se premiaba sólo a mujeres”, opinó.

“Otra coincidencia -no tan feliz- es que todos los artistas premiados sean tucumanos, pero de nuevo; si uno se remite al jurado, eran dos de afuera y uno local. Por mi parte, estoy muy feliz de haber ganado un premio después de varios años de estar un poco al margen del mundo del arte (Salones, ferias, viajes) y siento que me da confianza y seguridad en lo que vengo haciendo y deseos de seguir produciendo, en una etapa difícil para un/a artista entre el apoyo y la prensa que tienen los/as artistas emergentes y los/as consagrados/as”, concluyó.

¿Cuáles son lo criterios que se necesitan contemplar para equilibrar la balanza? Equilibrar la balanza, ¿atenta contra los criterios de la producción de cada obra? Estos criterios ¿corren, verdaderamente, por caminos separados al género? ¿Se puede pensar en criterios artísticos despojados del género?

Las integrantes de Nosotras proponemos expresaron, también en sus bases, que su lucha y compromiso se identifica, en primer lugar, con la histórica exclusión y desvalorización de las artistas mujeres, pero sus propuestas pueden ser asumidas por mujeres, varones o cualquier identidad no normativa. A su vez, sostienen que el mundo del arte cuenta, en estos momentos, con una representación femenina y disidentes del 20%.

“En Argentina son pocas las directoras de museos mujeres; los cargos principales y de dirección de instituciones están mayormente ocupados por varones. Las mujeres, generalmente, se ubican en los rangos medios, en labores consideradas “femeninas” vinculadas al ámbito patrimonial (restauración, catalogación, conservación) o bien, liderando iniciativas relacionadas con la educación o la dirección de museos de artes decorativas, del traje, entre otros, o museos considerados “menores” en relación con los grandes centros de promoción de las artes”, indicaron desde Nosotras proponemos.

Por su lado, Cecilia Quinteros Macció señaló que tanto el Museo y la institución que lo regula, el Ente Cultural, tienen sus puertas abiertas para debatir sobre la paridad del reglamento del Salón.

“Cuando el grupo de mujeres presentó su acción, mi primera reacción fue de malestar, porque fue una sorpresa y creo que de haberlo sabido podría haber, incluso, colaborado de algún modo, sobre todo porque en el museo somos mayoría de mujeres. Además, acuerdo con las luchas de reivindicación y la directora del Departamento de Artes Visuales, la licenciada Raquel Zeitune, también”, indicó Quinteros Macció.

“Luego entendí que no se trata de un asunto personal, sino de un reclamo hacia un asunto estructural de las instituciones y que excede a la gestión concreta del museo y/o del Ente Cultural, donde las estamos esperando para revisar y discutir lo que fuere necesario”, concluyó Quinteros Macció para La Nota.


Las fotografías fueron una gentileza del Museo Timoteo Navarro

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