Cultura

Camino a los Óscar 2021: Nomadland, humanidad en estado puro.

«El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
limas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.»
—JORGE LUÍS BORGES, “Las cosas”.

El filósofo alemán Karl Theodor Jaspers (1883 – 1969) aseguraba que para comprender el nacimiento de cualquier conocimiento —la filosofía en sus estudios— es necesario relacionarlo con el momento histórico donde sucede; es imprescindible la relación entre el contexto sociohistórico, cultural, político o económico y la génesis del pensamiento. Pero, desde esta perspectiva, “comienzo” y “origen” no son sinónimos: el comienzo es aquel momento histórico en que los sujetos empiezan a realizar ciertas actividades (filosofar, según el pensador), arraigados a un tiempo y espacio determinado; el origen, por otro lado, son las múltiples vertientes de las cuales se nutre el impulso de concebir sapiencia. ¿Las fuentes de esa vertiente? el asombro o admiración, la duda y las situaciones límite.

En Nomadland, Chloé Zhao realiza un imparcial tratado antropológico en formato audiovisual, articulado a través del conocido monomito de Joseph Campbell para explorar la condición humana de manera introspectiva y naturalista mediante la orgánica articulación de la ficción en formato de road movie con un documentalismo silencioso que denota sus bases teóricas, ubicadas en las mismas coordenadas del Cinéma Vérité[1]. Estas son ciertas claves que permiten comprender el estilo cinematográfico de la consolidada directora china-estadounidense, ya expuestas en sus creaciones anteriores: Songs My Brothers Taught Me (2015) y The Rider (2017), y que, sin lugar a dudas, intentará llevar a la gran pantalla industrial con The Eternals (2021; Marvel).

Adaptación del libro no-ficción de Jessica Bruder, Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century (2017; traducido como País nómada: sobreviviendo a América en el Siglo XXI), relata la historia de Fern, interpretada por la eximia Frances McDormand, una mujer que, tras perder su mundo entero, decide renunciar a sus raíces pretéritas y adoptar el nomadismo como forma de vida, explorando los rincones más remotos de un territorio que luce eterno.

Lenta y tediosa por momentos pero también intensa y conmovedora, se trata de una nueva reversión del monomito o “viaje del héroe” propuesto por Joseph Campbell en su libro El héroe de las mil caras (1949), donde revisa las arquetípicas estructuras usadas en los mitos y establece una morfología implementada en numerosas narraciones, desde Star Wars hasta el presente filme, que aboga por la exploración tanto terrenal como interior en la búsqueda de una apoteosis que permita el enfrentamiento y superación de los males que asolan a nuestra mundana heroína en su travesía por las entrañas de los Estados Unidos de América, con la pedagogía del cine de Terrence Malick y los westerns de John Ford y Sergio Leone, creando el retrato de una inhóspita norteamérica por medio del enternecedor lente de Joshua James Richards y la emotiva ambientación musical de Ludovico Einaudi. En su aventura, Fern conoce a variopintos personajes de la vida real, en su mayoría adultos de la tercera edad —el gurú del nomadismo en carreteras Bob Wells, Linda May o Swankie, entre otros, quienes se interpretan a sí mismos en otra declaración de principios circundantes al Cine de realidad, o a Dave (interpretado por David Strathairn, personificación de la tentación que intenta seducir a la protagonista de la travesía para que abandone su propósito)—, que le sirven como mentores en su periplo. Ellos son retazos de la crisis económica de 2008[2], mensajeros de una tácita crítica política que conforma un estudio histórico de lo que sobreviene a aquellas situaciones límite, artífices del filosofar de Jaspers, ocasionadas en el relato de Zhao por el colapso del mercado.

El origen de la vida (o sobrevida) en carreteras tiene múltiples orígenes: la necesidad de reencontrarse con el verdadero ser y la naturaleza—como el asombro y admiración[3] por nuestro vasto planeta—, la rebeldía (con y sin causa) —como la duda ante el porvenir, la búsqueda de verdades vitales— o la única alternativa en un mundo que olvida a quienes no resultan útiles a los sistemas productivos —como las situaciones límite que restringen oportunidades debido a diferentes factores—, todas ellas arraigadas en un siglo donde gobierna la soledad y el egoísmo. América en el siglo XXI. En este desolador momento sociohistórico, político y económico, la película, sin romantizar el vandwelling[4],demuestra que todavía son posibles ciertos modos de solidaridad y fraternidad, que todas las almas importan, que un hogar no siempre es una casa: son aquellos lugares o personas en que uno logra apreciar la vida. El comienzo del nomadismo es la necesidad de encontrar razones para abrazarse a una espiritualidad y benevolencia en ocasiones olvidada.

Nomadland de Chloé Zhao es filosofía. Una obra sobre las personas que encontramos y perdemos en el camino. Es humanidad en estado puro.


[1] Cinéma Vérité o Cine de realidad es un movimiento cinematográfico originado en Francia, caracterizado por sus cercanías al documental y la combinación de técnicas naturalistas con paradigmas de la narración clásica al abordar diversas problemáticas sociales de manera subjetiva y objetiva. Inspirada en la teoría del cine-ojo propuesta por Dziga Vértov, que buscaba obtener una objetividad en la captura de imágenes espontáneas, la vanguardia fue llevada a cabo por el francés Jean Rouch (Moi, un noir, 1958; Chronique d’un été, 1961, co-dirigida con el filósofo Edgar Morin).

[2] La crisis financiera de 2008 sucedió debido al colapso de la burbuja inmobiliaria (crecimiento de los costos de inmuebles por encima del resto de bienes y servicios) en Estados Unidos que, hacia 2007, provocó la crisis de las hipotecas subprime; ello devino en una crisis económica mundial conocida como la Gran Recesión. Este hecho histórico es subyacente a la película de Zhao, que decide examinar ciertas consecuencias de esta problemática en un determinado sector de la población: aquellos que, por imposición o por deseo propio, debieron renunciar a sus viviendas y sumirse en un modo de vida trashumante.
   Producciones como The Big Short (Adam McKay, 2015) toman lugar en este momento histórico, intentando dar a conocer lo sucedido, sus razones y efectos.

[3] Noción arraigada en la filosofía griega presocrática. Debido a las cuestiones sobre la condición humana impuestas por el filósofo mencionado, el acto de filosofar se aleja de la contemplación inherente a la antigüedad y descubre nuevas fronteras con Descartes, quien instaura el concepto de duda metódica como herramienta para llegar a aquellas verdades absolutas. Pero, hacia el siglo XX, la problemática y extrema coyuntura desencadenó intentos de enfrentarse a escenarios catastróficos con la filosofía —como madre del conocimiento, generadora de reflexiones— como principal estandarte. Así, Jaspers realiza un recorrido histórico sobre el origen de esta actividad universal.

[4] El vandwelling es un concepto construido por las palabras “van” (“camioneta” en español) y “dwelling” (“vivienda”). Es el estilo de vida explorado en la obra de Zhao, basado en la adaptación de vehículos para convertirlos en moradas habitables con comodidades básicas.

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