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La película de Bazán Frías, el Robin Hood tucumano
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La película de Bazán Frías, el Robin Hood tucumano

El lunes 11 de diciembre se estrena la película interpretada por los internos del penal de Villa Urquiza que representa la vida del bandido Bazán Frías. Una realización colectiva del grupo Cine Bandido.

Un siglo después de la muerte de Andrés Bazán Frías, los internos del Penal de Villa Urquiza cuentan la vida del bandolero y Santo popular. El grupo Cine Bandido, integrado por Lucas GarcíaJuan MascaróDuilio Gatti, Carolina Gramajo y Virginia Agüero, reconstruye la historia del popular ladrón de principios de siglo XX y estrenan su película el lunes 11 de diciembre a las 20 en Cine Atlas, Monteagudo 250.

 

Nacido en la Villa de los 7 Lotes, en Villa Alem, Bazán Frías se hizo conocido por robar a los ricos para repartir entre los pobres. Rodeado de pobreza, comenzó a robar comida para repartir entre la gente de su barrio. Hijo de un policía, amante de las mujeres y de las fiestas de barrio, borrachín, propenso a las trifulcas y de ideas anarquistas. Por un asesinato fue condenado a prisión. Cansado de las brutales palizas, logró una impensada peripecia: escapar de la cárcel. En 1923 murió asesinado por la policía mientras intentaba saltar el muro del cementerio del oeste. Al poco tiempo se empezó a convertir en lo que es hoy para muchas personas: un santo popular. Su tumba está en el Cementerio del Norte, atestada de ofrendas y muestras de agradecimiento.

Desde La Nota, conversamos con el equipo realizador del film.

Sobre el origen del proyecto

“El proyecto se originó en el 2012, como un trabajo de la cátedra de Montaje de la Escuela de Cine de la UNT. Habíamos leído algunas crónicas sobre Bazán Frías, escritas por Carlos Páez de La Torre y Arturo Álvarez Sosa. Este último nos habló de una nieta de Bazán, así que nos contactamos con Mary Guardia, autora de la novela De fornicarios, bandoleros y milagros”, cuenta Duilio Gatti.

A través del libro pudieron conocer más sobre la vida de Bazán, ya que una parte se centra en la figura del bandolero. “El proyecto fue creciendo e incorporando nuevos elementos. Más adelante surgió la idea de realizar la película en el penal de Villa Urquiza y contar con la participación de los reclusos como protagonistas de la historia”.

“Usamos la vida de Bazán Frías para trazar un paralelismo con la situación de los presos hoy en día”, explica Lucas García. “Rescatar la vida de Bazán Frías es hablar un poco de la vida de nosotros”, comenta uno de los internos en el trailer oficial.

La cuestión social está marcada desde el mismo nombre “El elogió del crimen”. Esta referencia al texto de Karl Marx habla sobre la importancia del crimen dentro de sistema capitalista y cómo esta necesidad de tener influye en la delincuencia.

 

Sobre la experiencia de filmar en el Penal de Villa Urquiza

“Para el rodaje organizamos un taller de actuación que se dictaba los sábados en el viejo comedor del penal. A cargo estaban Cesar Romero, Silvia Quirico y Alejandra Monteros, quien interpretó el papel de Elena, esposa de Bazán y abuela de Mary.
Al llegar al penal, teníamos un tiempo para charlar mientras preparábamos los equipos para la grabación de las escenas previstas para la jornada, después nos trasladábamos a las locaciones y filmábamos. Al terminar volvíamos y compartíamos una merienda entre todos.
Nuestra relación con los internos fue buena, de entrada les gustó la idea de participar en la película y se anotaron varios. Contamos con mucha participación y entrega de su parte. Cuando llegábamos se nos acercaban y nos contaban sus historias, se notaba que estaban esperando ese día y que tenían la necesidad de comunicarse, sobre todo aquellos que no suelen recibir visitas.
Si bien no creemos que el sistema penitenciario sirva para reinsertar a las personas en la sociedad,  si podemos rescatar que los que participaron de la película se acercaron a un oficio, aprendieron algo o tuvieron, al menos, una pequeña distracción una vez a la semana”, explica Juan Mascaró.

Entrar al penal para filmar no fue fácil. Las gestiones para entrar fueron extensas. “Estuvimos varios meses haciendo trámites, sin embargo no tuvimos mayores inconvenientes para ingresar luego. También podríamos mencionar como una complicación o un desafío que no sabíamos con qué nos encontraríamos cada sábado, ya que dependíamos de los ánimos de cada uno de ellos para participar. Muchas veces no iban por que se habían peleado, estaban heridos o habían sido trasladados a otra unidad, o por la depresión constante que les genera el encierro”.

Influencias

Dos tipos de influencias marcan el eje de la película. Una tiene que de ver con lo temático o ideológico y la otra con la puesta en escena. En la primera entran películas como “Antonio Das Mortes” de Glauber Rocha, “Juan Moreira” de Leonardo Favio y “Cuatreros” de Albertina Carri, sobre el tardío Bandido social Isidro Velázquez. “Estos tres films tienen como figura central a distintos bandidos justicieros y fueron un buen material que nos sirvió para pensar nuestra película”.

En cuanto a la puesta en escena dicen que es imposible no pensar en “César debe morir” de los hermanos Taviani, donde los presos de una cárcel de máxima seguridad interpretan Julio César de Shakespeare. “Un film donde el pasado y el presente, los personajes ficticios y los verdaderos se mezclan y se confunden. Nuestra búsqueda en la cárcel era similar, poner en contacto a los actuales internos con la historia de Bazán Frías esperando que surjan situaciones interesantes y conflictos que potencien la película. En “The act of Killing” y “The look of Silence”, el realizador Joshua Oppenheimer, reflexiona sobre las masacres en Indonesia utilizando como actores a los mismos genocidas que cometieron cientos de asesinatos y que actualmente están en el gobierno. También fueron una buena referencia para nuestra puesta en escena”.

El equipo también se sirvió de material teórico para reflexionar sobre algo tan complejo y ambiguo como el delito. “Vigilar y Castigar” de Michel Faucoult, “Bandidos” de Eric Hobsbawm,  “Elogio del Crimen” de Karl Marx, “Delincuencia y deriva” de David Matza, “Castigar al prójimo” de Roberto Gargareara fueron una base teórica que disparó pensamientos e ideas que trataron de plasmar en la película.

Sobre el financiamiento

“Presentamos el proyecto al INCAA y a finales del 2015 nos otorgaron el subsidio “Documental Digital” (ex 5ª vía), con este financiamiento, más el reciente subsidio concedido por el Gobierno de la Provincia y el apoyo del Ente Cultural de Tucumán y la Escuela de Cine Video y Televisión (EUCVyTV), entre 2016 y 2017 realizamos la película”.

Concursos y Premios

La película ganó el 2º premio del certamen Labex Argentina 2017 dentro de la categoría de Work in Progress (películas que están en la etapa de posproducción). Se presentaron 138 proyectos, y fueron seleccionados primeras y segundas películas, ficciones y documentales, provenientes de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. En concreto, el premio consistía en la realización del afiche, el subtitulado de la película y la mezcla de sonido 5.1.

“Este premio fue de gran ayuda el premio porque nos liberó de unos gastos importantes ya que el monto del subsidio solo cubre un porcentaje del costo de la realización. Asimismo la devolución de los talleristas significó una gran ayuda para corregir y ajustar algunos puntos flojos de la película”, comentó Duilio.

“Tenemos previsto hacer un recorrido por distintos festivales internacionales a partir del año que viene.  Cuando corresponda, iremos anunciando a través de nuestra página de Facebook en qué festivales se proyectará nuestra película”.

Trailer

 

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