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13 poemas para recordar a Alejandra Pizarnik

Flora Alejandra Pizarnik nació el 29 de abril 1936, y murió el 25 de Septiembre de 1972. A 46 años de su muerte, recordamos a la artista con 13 poemas de su autoría.


En 1955 publicó su primer libro de poemas: La tierra más ajena, de editorial Botella al mar. Cinco años después, con cuatro libros publicados, se trasladó a París. Allí trabajó para la revista “Cuadernos” y varias editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. En esos años conoció a Octavio Paz, Julio Cortázar e Ivonne Bordelois. Volvió a Buenos Aires en 1964, conoció a su amiga Silvina Ocampo y publicó otras siete obras con poemas, escritos, relatos surrealistas y hasta novelas cortas. En 1971, recibió la beca Fullbright.

Falleció el 25 de septiembre de 1972, a los 36 años, después de ingerir 50 pastillas de Seconal.

A 46 años de su muerte, recordamos a la artista con 13 poemas de su autoría.

  1. DÍAS CONTRA EL ENSUEÑO

    No querer blancos rodando
    en planta movible.
    No querer voces robando
    semillosas arqueada aéreas.
    No querer vivir mil oxígenos
    nimias cruzadas al cielo.
    No querer trasladar mi curva
    sin encerar la hoja actual.
    No querer vencer al imán
    la alpargata se deshilacha.
    No querer tocar abstractos
    llegar a mi último pelo marrón.
    No querer vencer colas blandas
    los árboles sitúan las hojas.
    No querer traer sin caos
    portátiles vocablos.

  2. Despedida

    Mata su luz un fuego abandonado.
    Sube su canto un pájaro enamorado.
    Tantas criaturas ávidas en mi silencio
    y esta pequeña lluvia que me acompaña

  3. Madrugada

    Desnudo soñando una noche solar.
    He yacido días animales.
    El viento y la lluvia me borraron
    como a un fuego, como a un poema
    escrito en un muro.

  4. Sólo un nombre

    alejandra alejandra
    debajo estoy yo
    alejandra

  5. Nada

    El viento muere en mi herida.
    La noche mendiga mi sangre.

  6. El miedo

    En el eco de mis muertes
    aún hay miedo.
    ¿Sabes tú del miedo?
    Sé del miedo cuando digo mi nombre.
    Es el miedo,
    el miedo con sombrero negro
    escondiendo ratas en mi sangre,
    o el miedo con labio muertos
    bebiendo mis deseos.
    Sí. En el eco de mis muertes
    aún hay miedo.

  7. La carencia

    Yo no sé de pájaros,
    no conozco la historia del fuego.
    Pero creo que mi soledad debería tener alas.

  8. 12

    no más las dulces metamorfosis de una niña de seda
    sonámbula ahora en la cornisa de niebla
    su despertar de mano respirando
    de flor que se abre al viento

  9. 13

    explicar con palabras de este mundo
    que partió de mí un barco llevándome

  10. 15

    Extraño desacostumbrarme
    de la hora en que nací.
    Extraño no ejercer más
    oficio de recién llegada.

  11. 18

    como un poema enterado
    del silencio de las cosas
    hablas para no verme

  12. La palabra que sana

    Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.

  13. La última inocencia

    Partir
    en cuerpo y alma
    partir.

    Partir
    deshacerse de las miradas
    piedras opresoras
    que duermen en la garganta.

    He de partir
    no más inercia bajo el sol
    no más sangre anonadada
    no más formar fila para morir.

    He de partir

    Pero arremete, ¡viajera!

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