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Psicoanálisis y transexualidad

Laura Magadan es psicóloga, en esta nota, expone algunos puntos sobre el psicoanálisis y la transexualidad apuntando a la singularidad de cada paciente.

Una persona llega a consulta por alguna situación que le aqueja como puede ser una serie de síntomas físicos que se presentan en forma súbita y no tienen causalidad orgánica. Taquicardia, sudoración, disnea, opresión en el pecho, temblor y sensación de muerte inminente. Ahí comienza la experiencia analítica.

En primer lugar, vamos a tratar a esta persona como sujeto. ¿Qué quiere decir esto? Vamos a distinguir al sujeto del Yo; a separar lo real, lo imaginario y lo simbólico; a diferenciar lo que tiene que ver con el estadío del espejo, el narcisismo, la libido narcisista y sus avatares, en fin, cuestiones técnicas que no vienen al caso, solo en tanto recibimos a cada persona en función de lo que le aqueja.

En cuanto al sujeto como hombre y como mujer, tenemos que saber que sí es un nivel en el que tratamos al sujeto en la experiencia analítica. Jacques Lacan al promover en los años 70 el concepto de sexuación da coordenadas para orientar la clínica de un modo diferente, ya no bajo la dependencia del patriarcado y del universal del para todo hombre. Lacan promueve la invención a partir de lo contingente.

Para el psicoanálisis orientado por Lacan, hombre y mujer no se encuentran en una relación simétrica, ni inversa o complementaria. En cuanto a la sexualidad, hombre o mujer, están cada uno por su lado. No hay relación sexual dice Lacan en Televisión.

Al plantear con claridad que se trata, para toda persona, de elección del sexo nos hace pensar que no hay una relación indiscutida con la biología. Habrá quienes elijamos en conformidad con las exigencias de la reproducción sexuada, los que nos opondremos a la anatomía y también quienes elijamos no resignarnos a la anatomía. Y esto porque desde el discurso analítico de orientación lacaniana sostenemos que hay algo no biológico en el asunto.

No diagnosticamos a nuestros pacientes en función de la letra del colectivo LGBTIQ+ en la que se ubica. Nuestra pregunta se orienta a distinguir cuál es la condición sine qua non, sin la cual eso no anda. La condición necesaria para que tenga lugar la elección del objeto y acceda a la obtención de satisfacción sexual. Cada quien debe ingeniárselas con su elección de goce. Algunos se contentarán con lamentarse y repetir es más fuerte que yo; pero el analizante, por su parte, rechaza esta ignorancia, esta subordinación a los dioses oscuros. El desafío de su tratamiento es construir un saber que abra camino al deseo y al Otro, y que lo ayude a que su goce encuentre otras salidas que la repetición coagulada del fantasma que lo agota.

De las enseñanzas de Freud y Lacan sabemos que la homosexualidad no es una entidad psicopatológica bajo la cual vendrían a ubicarse hombres o mujeres. Los homosexuales no forman un conjunto cerrado y tampoco los y las transexuales. ¿Esto qué quiere decir para un psicoanalista? Quiere decir que la elección inconsciente de goce, cuando toma la forma de la homosexualidad masculina o femenina, debe construirse, no como síntoma particular de una clase general, sino siempre caso por caso. El discurso analítico se distingue por no ser normativo. Apunta a la singularidad del paciente, subraya su pura diferencia, le permite elaborar una solución que no valdrá más que para él. La relación de cada quien con la sexualidad es siempre improvisada, torcida.

Ps. María Laura Magadán

Autor/a
www.lanotatucuman.com
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